Durante décadas fue el centro de la vida doméstica y profesional. Hoy, el teléfono fijo permanece en silencio en la mayoría de los hogares, convertido casi en un elemento decorativo. El descenso de su uso es una tendencia clara y sostenida: el tráfico de llamadas ha caído cerca de un 65 % en las viviendas y un 35 % en los centros de trabajo desde 2020, según datos de la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC). Una realidad que ha llevado al organismo regulador a desregular este servicio histórico en España.
Para Javier Mateo, decano del Colegio Oficial de Ingenieros de Telecomunicación de Aragón, se trata de una “crónica anunciada”. “Es algo que se preveía, igual que ocurrió con las cabinas telefónicas. Quedan muchas líneas, pero su uso residencial es muy reducido”, explicaba esta mañana en Aragón Radio. La popularización del teléfono móvil, junto con las aplicaciones de mensajería instantánea, ha transformado de forma profunda los hábitos de comunicación.
Más que buscar culpables, Javier Mateo apunta a una evolución natural impulsada por la tecnología y por el cambio social. “Ahora preferimos mensajes que podemos contestar cuando nos viene bien. La comunicación se ha vuelto más flexible y asincrónica”, señala. Incluso fenómenos como los mensajes de audio, escuchados a mayor velocidad por los más jóvenes, reflejan nuevas formas de relación mediadas por la tecnología.
De icono tecnológico a herramienta residual
El teléfono fijo no solo fue una herramienta de comunicación: supuso una auténtica revolución tecnológica desde finales del siglo XIX. Desde las primeras centralitas manuales hasta la automatización de las llamadas y la expansión masiva en los hogares durante el siglo XX, su evolución fue constante y, en general, positiva. “La calidad y la eficiencia siempre han ido a mejor”, recuerda Mateo, aunque matiza una diferencia relevante: “La telefonía clásica por cobre funcionaba incluso durante apagones; hoy, con sistemas digitales y fibra, si se va la luz también se va la telefonía”.
Pese a su declive, el teléfono fijo mantiene cierto peso en el ámbito empresarial. En oficinas y negocios sigue cumpliendo funciones prácticas y simbólicas. “Aporta sensación de estabilidad y permite algo muy valioso: la desconexión. Cuando termina la jornada, el teléfono se queda en la empresa”, afirma el decano, subrayando su utilidad frente a la hiperconectividad del móvil.
Comunicaciones más eficientes y más verdes
El abandono progresivo del cobre y la transición hacia redes de fibra óptica también tienen un impacto positivo en términos energéticos y medioambientales. Las nuevas infraestructuras consumen menos energía, reducen emisiones y han permitido recuperar grandes cantidades de cobre para su reutilización, en un claro ejemplo de economía circular. “La fibra es más eficiente y mucho más sostenible”, destaca Mateo.
No obstante, la transformación digital plantea retos importantes, especialmente en territorios como Aragón. Aunque la conectividad en población es muy elevada en Zaragoza, persisten zonas rurales y carreteras sin cobertura adecuada. “Hay áreas donde un problema puede convertirse en una emergencia porque no hay conexión”, advierte, poniendo el foco en la necesidad de una planificación territorial equilibrada en el despliegue de fibra y 5G.
¿Y el futuro de las llamadas?
Paradójicamente, mientras el teléfono fijo se apaga, resurgen dispositivos móviles básicos, sin conexión a internet. Su venta ha crecido, impulsada tanto por personas mayores como por jóvenes que buscan una “desconexión digital” consciente. Para Mateo, es un síntoma claro de una sociedad saturada de información y estímulos.
En cuanto al futuro, el decano lo resume con cautela: “En telecomunicaciones, diez años son una aventura”. El teléfono, tal y como lo conocemos, seguirá evolucionando, quizá hacia dispositivos más pequeños, integrados o incluso invisibles. Lo que está claro es que, aunque el teléfono fijo ya no suene como antes, su legado sigue muy presente en la historia y en la base tecnológica de las comunicaciones actuales.
Escucha aquí el audio completo de la intervención de Javier Mateo en la radio.
